¿Una alternativa para la historia?
Löwitt, Karl. El hombre en el centro de la historia. Balance filosófico del siglo XX. Barcelona, Editorial Herder; 1998.
El llamado fin de la historia, el fin de las ideologías, en realidad no despiertan temores en el gremio de los historiadores. En esta época donde se discute la legitimidad del conocimiento del pasado, es paradójicamente, el tiempo de la producción historiográfica más diversa y creativa de la historia de Occidente. Lucien Febvre, uno de los más lúcidos representantes de la Escuela de Altos Estudios de París, escribió que dejaba el problema de la validez en la mesa de los filósofos, en cambio él, orientaba su trabajo a construir científicamente un conocimiento del pasado.. En otras palabras, desaparece la comunicación entre historiadores y filósofos.
La ruptura no es fortuita, sino consecuencia del ingreso de la historia al reino de las ciencias. El conocimiento histórico alcanza el estatus científico por el fundamento otorgado por el historicismo. Los principios historicistas son: la naturaleza humana, el devenir y el sentido. Las nuevas tendencias filosóficas al negar la validez de toda metafísica, anula la existencia de la razón histórica, disuelve la existencia del sujeto, y en consecuencia la pérdida del sentido.
La posmodernidad, que Löwitt denomina nihilismo, según este autor, está en germen en los inicios de la modernidad. Nietzsche no es su fundador, su importancia reside en las consecuencias ignoradas por la filosofía moderna. La muerte de Dios, es el acontecimiento más importante de la historia universal. No obstante no hay conciencia de este suceso. Por tanto el discurso histórico está construido en mitos o creencias en una razón histórica inmanente, la existencia de los sujetos históricos y el sueño dogmático de la libertad.
Situado en esta época, tiempo del caos y la incertidumbre, Karl Lowitt inicia su reflexión del periodo de la posguerra. El autor, judío-alemán, influido por la fuerza del pensamiento nietzscheano, abandona sus estudios para incorporarse a la Primera Guerra Mundial. Pues considera que la vida, al igual que Nietzsche, se valora en las circunstancias de perderla. Después del conflicto continúa sus estudios bajo la dirección de Husserl y posteriormente de Heidegger. Por cierto su tesis doctoral la desarrolla sobre el pensamiento de Federico Nietzsche. La política de Hitler y su expulsión, obliga a una revisión y balance de la historia de la conciencia occidental
Consciente de la hegemonía nihilista, reflexiona sobre la historia del nihilismo y sus implicaciones en el pensamiento polítcio y por supuesto en el histórico. Distingue la naturaleza de la humanidad y de la historia, y un repaso del cristianismo, el marxismo y una revisión de Nietzsche
La historia es el ámbito de inclusión de la naturaleza humana y la historia. Esa realidad es reducida por la antigüedad clásica a la phisis. Posteriormente el cristianismo inicia un proceso de reducir el proceso a la historia. Nietzsche retorna a la naturaleza. Esas reducciones nos aleja de la realidad.
Leer el texto pone en duda las certezas tradicionales y contemporánea.












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