Arranca la carrera constitucional por la Presidencia de la República con algunos tamices en el calendario electoral, por aquello de la etapa de intercampañas en la que por ley existe una veda proselitista. El PRI (ya desde hace algunos meses) cuenta con candidato, Enrique Peña Nieto, el cual ni se despeinó al no presentarse a una contienda interna. Su precandidatura fue única y finalmente el Senador Beltrones prefirió no inscribirse para no causar un desgaste a su partido. De igual forma Andrés M. López Obrador resultó candidato único de la coalición de partidos de la “izquierda mexicana”, en la que Marcelo Ebrard “finteó” en todo momento, pues estaba más que claro que no se inscribiría a la contienda presidencial mientras AMLOVE no se desactive en esta que será su tercera intentona por la Presidencia de la República.
En el caso de Doña Josefina Vásquez Mota, ésta se alzó con un triunfo contundente y llega fortalecida porque es la única candidata que surgió de una contienda interna; porque ninguno de sus contrincantes declinó a pesar la enorme diferencia que los separaba de ella; porque remó contracorriente y venció al oficialismo; y los panistas atendieron a su insistente llamado de “este 5 de febrero vota en libertad”. Su triunfo no se lo debe ni a los gobernadores, ni a la mayoría de los secretarios de Estado ni a la casa presidencial. Tiene que remontar el desgaste natural de 11 años de gobierno panista y superar el desprestigio en el que se ha sumido el PAN por un ejercicio de poder que no ha sido muy distinto al de sus predecesores. En un país donde aún existen los "no podrás ser candidata porque eres mujer", la candidatura presidencial de un partido grande a manos de una mujer representa un cambio positivo.
Pero queriendo hacer un ejercicio para encontrar las plataformas de propuestas de cara al electorado de los 3 candidatos a la Presidencia de la República, me di a la tarea de buscar su oferta política. En una democracia con una ciudadanía activa, las ideas de quienes aspiran a gobernarnos tienen que ser discutidas y contrastadas. En los últimos meses los tres principales contendientes del PAN, PRI y PRD han publicado sendos libros que presumen ser de su autoría en los que proponen cada uno lo siguiente:
Para el caso del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, busque en su muy publicitado libro “Un Estado eficaz para una democracia de resultados” mismo que me pareció está bien construido. Es un documento programático, que bien podría parecer un Plan Nacional de Desarrollo para el sexenio 2012-2018. Básicamente, Peña Nieto propone lo siguiente: 1) que los derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales sean realmente ejercidos y disfrutados por la población. 2) que México aproveche su potencial económico y crezca como lo hacen países como Brasil, India, China y Corea del Sur, (los Bric’s) principalmente y, 3) que México recupere su liderazgo como actor global. Para todas esas propuestas, dedica 8 capítulos y casi 200 páginas con una serie de propuestas que van ramificándose en los particulares. El eje conductor es la idea de que nada de ello será posible si no hay una reforma fiscal que dé el presupuesto necesario. Es decir, Peña Nieto parte de la premisa de que México ha desperdiciado los últimos doce años de la alternancia enfrascado en un "Estado disfuncional". Éste ha sido rebasado por los contraejemplos que ofrece de otros países que crecen, mientras nosotros estamos inmersos en lo que él llama un "sistema político desconcentrado", con fragmentación del poder político, pero sin tocar la concentración del poder de estructuras económicas y sociales.
Desde luego que cada una de las propuestas que hace el libro debe ser sometida a un ejercicio de revisión. Con algunas se puede coincidir, como por ejemplo con la idea de reformar el sistema educativo, para que los estudiantes pasen ocho horas en las escuelas; a otras propuestas les falta definición, como en la visión que esboza el libro sobre la "nueva" política de seguridad o con su visión de México como actor global en el que puja por un México más comprometido con el mundo, pero con silencios en torno a temas como Cuba, Venezuela y la reforma de la ONU. Con otras propuestas se puede disentir, como con la propuesta de crear mayorías artificiales en el Congreso para que el presidente en turno pueda construir ese "Estado eficaz" al que se refiere el libro. Su propuesta política ya ha sido ampliamente debatida en varios espacios, mencionaríamos que al leer los argumentos del libro da la impresión de que Peña no ve el ejercicio del poder como un diálogo, sino como una imposición. La idea de crear mayorías legislativas suena a un político que no quiere "perder el tiempo" dialogando con el Legislativo, a un hombre que ve en los gobiernos divididos un obstáculo para gobernar, en lugar de una oportunidad para crear las mejores políticas públicas y aquí hay un eco al viejo PRI, o al PRI de siempre. Al respecto, los párrafos de autocrítica a las siete décadas del poder del PRI son débiles y demasiado generales. No hay una autocrítica al ejercicio del poder del mismo Peña en la entidad donde ejerció como gobernador y tampoco queda claro a qué se refiere cuando habla de ese "nuevo PRI" que pregona, ya que no hay mucha diferencia entre las propuestas de Salinas de Gortari y de Zedillo con las suyas.
En segundo lugar, revisamos la propuesta de la ahora candidata Panista Josefina E. Vásquez Mota. Su libro "Nuestra Oportunidad. Un México para todos" no es un libro de autoayuda, como muchos se mofan sin haberlo leído. Más bien es un libro de entrevistas, que se basa en la premisa de la importancia del diálogo para enriquecer propuestas y para la salud de una democracia. En su libro, Vázquez Mota ofrece los diálogos que sostuvo con veintidós personajes de la política internacional, hombres y mujeres, de izquierda y de derecha, que solo tienen en común el hecho de dedicarse a la función pública. Sin emitir ningún juicio, Josefina dialoga con José María Aznar, el ex presidente español cuyo partido fue expulsado del poder por el rechazo de los españoles, entre otras cosas, a la alianza del PP y Aznar con George W. Bush para la invasión ilegal de Irak en el 2003. Lo mismo hace con Michelle Bachelet, quien terminó su mandato con el mayor índice de aprobación en Chile, pero que le entregó el poder a una coalición de derecha en 2010.
Los líderes que dialogan con Josefina le hacen un diagnóstico breve, de unos cuantos párrafos, sobre cómo ven a México. La coincidencia: todos ven a México como un país con potencial de ser uno de los grandes actores en el siglo 21, pero sin el empuje necesario, sin el sentimiento de orgullo nacional que le sobra a países como Brasil o Colombia, pero nadie explica el porqué. Todos recurren al trillado alabo diplomático y fácil a "la valentía del presidente Calderón". No hay pues una sola idea original en esos diálogos, sino una repetición de frases hechas. Las primeras treinta y cinco páginas del libro, de poco más de doscientas treinta, son un ensayo escrito por Vázquez Mota en el que se resume realmente el contenido de las entrevistas y se ofrece una que otra frase que contextualiza la opinión del entrevistado. En el libro hay mucha frase fácil de sus interlocutores y poca presencia y opinión de quien los transcribe.
Lo mismo sucede con la página web de la precandidata panista. En la sección titulada "México Posible", cuyo título juega con la experiencia de la candidatura presidencial de la socialdemócrata Patricia Mercado, hay cuatro ejes con propuestas para un "México seguro, próspero, con gobernabilidad y con educación." Una colección más de puntos nada concretos, pero eso sí, enmarcados en un muy buen diseño. Empero, más allá del libro y de su página web, la Josefina Vázquez Mota que vimos en los monólogos disfrazados de debates es una en la que hay una ausencia de autocrítica de los dos gobiernos del PAN para los que ella ha trabajado. No hay un solo cuestionamiento a la estrategia de seguridad, no hay una sola mención a la promesa de creación de empleos que no se cumplió. Pese a todo lo anterior, pese a la falta de definiciones, pese a las vaguedades en los conceptos, pese a la ausencia de propuestas, pese a que en su libro hay mucho de cómo nos ven de fuera y poco o nada de cómo nos ve la misma Josefina y la ruta que diseña para enfrentar los retos. Al ser la candidata del partido que lleva gobernando 2 sexenios el Poder Ejecutivo Federal, no la va a tener fácil. Arranca atrás de Peña Nieto: 17 puntos en las encuestas más favorables a su persona. El voto duro del PAN no sobrepasa los 23 puntos. Así las cosas, tendrá que cambiar las segundas preferencias de los simpatizantes de otros partidos y, sobre todo, ir por el voto de los indecisos que en las mediciones más conservadoras alcanza el 22% de las preferencias.
Por otra parte, el libro "La mafia que se adueñó de México... y el 2012" de Andrés Manuel López Obrador, es una retahíla de señalamientos contra los grupos políticos y de interés en México. En las doscientos cinco cuartillas del libro está presente el carácter de López Obrador, sus filias y fobias. Las primeras sesenta cuartillas son un "yo acuso" a los actores políticos y a los empresarios que, en sus propias palabras, han causado el "saqueo" de México. En esta sección aparece el apellido Salinas (el otrora innombrable) mencionado como perorata en cincuenta y dos ocasiones. Salinas y "la oligarquía neoliberal", Salinas y los "tecnócratas educados en el ITAM", Salinas y los "panistas que se beneficiaron en su sexenio", Salinas y los 22 empresarios multimillonarios creados en su gobierno, Salinas y su familia como los principales causantes de los problemas que hoy aquejan a México. Salinas como una obsesión. AMLO lleva en campaña por la presidencia prácticamente dos sexenios. Desde que ese .56% de la diferencia del voto en la presidencial del 2006 no le favoreciera, el perredista se ha dedicado a recorrer el país, a crear un movimiento social, realizando asambleas informativas en los dos mil 38 municipios de México y en los 418 municipios de usos y costumbres de Oaxaca. La parte del "yo acuso" en su libro es una narrativa de la indignación, la construcción de una identidad y de un sentimiento de urgencia: "hay que rescatar a México de su perdición". AMLO ofrece argumentos sobre la venta de la banca a privados; el estado del sector energético; la política fiscal en la que los dueños de los monopolios pagan apenas 1.7% de impuestos - debate similar al que se vive en estos momentos en EU; el estado de la educación pública – mencionando a Elba Esther Gordillo, pero por su alianza electora por el PAN y nunca por su control de la educación pública.
La oferta programática del libro del perredista es positiva, es de reconocerse que uno de los candidatos a la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador, haya puesto el tema sobre la mesa, respecto a reducir los precios de los energéticos al manejar de manera integral el sector de la energía como una sola empresa pública para darle más eficiencia. Su propuesta no explica, empero, cómo se revertiría el carácter regresivo de los subsidios. Sostiene que en el caso de la gasolina, el 75 por ciento del subsidio beneficia al 40 por ciento más pudiente de la población, mientras que el 12.5 por ciento llega al 40 por ciento más pobre y sólo 4 por ciento al 20 por ciento de la población con menores ingresos. Hoy día, los subsidios equivalen a casi 10 por ciento del PIB. Al parecer, AMLO no ve que los subsidios a los energéticos son una causa de ineficiencia en las empresas públicas de energía. Las tarifas eléctricas y el precio de la gasolina están por debajo del costo de proveerlos, lo cual perjudica las finanzas de Pemex, CFE y del País en general. Esto, a su vez, resta capacidad de inversión pública en infraestructura. En México hoy, los precios y tarifas de la energía definen los niveles de eficiencia del sistema energético, no al revés.
En cuanto a las propuestas hay diez en su libro en las cuales AMLO entra en el debate clásico sobre el papel del Estado y el del mercado y toma partido: el Estado debe ser promotor de la economía. Aquí, el perredista pugna por un Estado que corrija los errores del mercado, pero sin entrar en mayores detalles de cómo y cuándo actuaría el Estado. De igual forma, AMLO receta una política de austeridad para la administración pública que refleje "los valores del pueblo mexicano": no al amor al dinero, no a las marcas de lujo, no a los relojes caros ni a los autos blindados con guaruras. En las páginas del libro de López Obrador está el boceto de lo que él llama la "República amorosa", un proyecto sin autocríticas y sin mundo. No hay una sola mención de México como un actor global y esto preocupa, como preocupa que a los migrantes mexicanos, al igual que a la economía informal, los ve como válvulas de escape, como fuentes de ingresos para el país, sin ofrecer una alternativa de cómo cambiar esto.
Si bien AMLO escribe con una pluma bipolar, que lo mismo escribe arengas con un lenguaje trasnochado de la lucha de clases que con una prosa romántica con la que describe casi de forma etnográfica la geografía nacional y "las bondades de su pueblo", se agradece que haya propuestas, datos y detalles. En el libro de AMLO no hay engaños: hay un diagnóstico claro de los problemas de México, que puede ser acertado o no, y una serie de propuestas, que pueden ser equivocadas o no, para dirigir al país. Con su propuesta AMLO se aproxima mas a una izquierda ligera, suave, que se encamina mas a mostrar lo injusto del actual modelo neoliberal y la globalización como nueva forma de imperialismo. El politólogo y profesor emérito de Ciencia Política de la UPAEP, Cesar Cansino, sostiene que en la propuesta de AMLOVE existen 3 puntos fuertes: 1) Busca encauzar a México hacia una democracia sustancial y no solo hacia la democracia formal. 2) Preservar la Soberanía Nacional frente a los embates globalizadores, y; 3) Definir para las entidades federativas una nueva condición social y popular. Lo que sigue es que AMLO construya la confianza de quienes no están en su movimiento y que sus propuestas sean sometidas al nada amoroso ejercicio del debate público, pues tiene que remontar la reprobación general de su pifia en 2006 cuando desconoció a las instituciones y las mandó al diablo.


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