He andado en estos días un tanto distraído, pero más bien retraído, cabizbajo, no pensando en la inmortalidad del cangrejo ni mucho menos, sino con un dejo de tristeza por este mundo tan desgastado
Duele, es cierto, duele la muerte de Regina. Desde aquí un abrazote y mi solidaridad con el gremio. Hay que seguir su ejemplo y seguir luchando. Recordémosla siempre.
Da tristeza y dolor, pero más coraje y enojo, porque como dicen por ahí, “Los accidentes no nacen, se hacen”, o lo que es lo mismo, estamos sobreviviendo en medio de valemadrismo.
Dicen que quizás una de las más fuertes tentaciones a la que estamos todos expuestos (somos tan débiles, cuñao), es la mentira (acuérdense, incluso, de la mentira piadosa).
Y mientras continúa la guerra… (¡Dios nos libre o por lo menos no nos agarren como al Tigre de Santa Julia!); digo, perdón, mientras continúa la contienda electoral, más pinole con el dedo, me preg
No sé hasta que punto vaya a ser cierta la afirmación de Javier Sicilia de que el proceso electoral 2012 serán “elecciones de la ignominia”, porque gane quien gane y haiga sido como haiga sido<
Recibí un correo electrónico de Yuria Eldia Reyes Estrada, artista plástico que ha expuesto sus creaciones en diferentes espacios culturales de la entidad.
En estos tiempos de desorden y anemia en todos los órdenes y ámbitos de la vida, lo que más necesitamos es la unidad, ni duda cabe, y, desde luego, comprometernos con lo que realmente nos hace bien
Y mientras aumenta la pestilencia del cochinero en el PAN-Veracruz (a nivel nacional no cantan mal las rancheras); mientras en el PRD se toman la foto con una subametralladora Uzi calibre nueve mil
Dicen que las desgracias nunca llegan solas, a veces nos llueve sobre mojado, y lo único que nos queda es aguantar, armarnos de tesón y seguir luchando.
No sé si fue Sócrates quien dijo que los jóvenes hoy en día son unos tiranos, contradicen a sus padres, devoran su comida y le faltan al respeto a sus maestros.
Entrañables suspirantes a ocupar la Silla Presidencial: Mucho me alegra que al menos unas semanas nos dejen respirar y no sepamos, ni de oídas, de tanta verborrea política y esperanzadora.
Un amigo de antaño, lector empedernido de mis escritos (quizás por eso no le va tan bien al güey), me envió un artículo del escritor colombiano Héctor Abad y me pidió (bueno, la verdad, me suplicó)
Amigas y amigos: en este mes del amor y la amistad (¡aaah!), déjenme que les mando un abrazo sincerote y les envío todo mi afecto, por aquello de “Regale afecto, no lo compre” (¡ajá!).