Hay en varias regiones del país preocupación fuerte por el comportamiento que tienen muchos jóvenes del nivel medio: bachilleratos generales, institutos científicos, colegios técnicos y particulares.
La amenaza de las adicciones, de la educación falta en valores, de la desesperanza de la juventud ante una realidad en permanente crisis está haciendo explosión en el sector de muchachos entre 15 y 18 años de edad. Pareciera que en ellos se condensan todas las contradicciones de un sistema que, por la vía del consumismo, tiende a destruir al individuo con la oferta del exceso, de la irresponsabilidad, de la desidia y la abulia.
Los focos rojos se están encendiendo en estados del centro y norte del país ante los conflictos que enfrentan sus alumnos en las preparatorias de todos los orígenes y modalidades. Cada vez están más presentes problemas como suicidios, alcoholismo, drogadicción, embarazos tempranos, enfermedades sexuales, delincuencia juvenil organizada en bandas, violencia.
Estudios de la Subsecretaría de Educación Media y Superior de la SEP alertan sobre este conflicto, que ha crecido hasta el borde de la incontención. Especialistas y autoridades educativas realizan reuniones con los responsables de las secretarías estatales para que tomen medidas urgentes y ataquen la situación, antes de que los rebase definitivamente.
Da una sensación de seguridad ver que en Veracruz hay verdaderos especialistas que trabajan en este nivel educativo. Nuestra juventud media tiene opciones de estudio y desarrollo, y el subsistema trabaja para contener en sus límites la desatada energía juvenil, que sin una adecuada supervisión se podría desviar hacia conductas delictivas.
Vienen pronto dos ejercicios de evaluación muy importantes: el examen PISA, internacional, que aplica la OCDE y en el que en otras ocasiones el país ha salido muy mal librado y Veracruz con él, y el examen Enlace, que pone el Ceneval para conocer en qué están fallando nuestras escuelas a la hora de preparar académicamente a los alumnos.
El secretario de Educación Adolfo Mota Hernández, que es gente seria que se toma en serio su trabajo, ha emprendido un programa de atención a los planteles en los que se aplicarán estas evaluaciones, y seguramente se irán teniendo mejorfes resultados en la medida en que se ahonde en la capacitación de académicos, docentes y alumnos.
No es cosa de esperar que de la noche a la mañana nuestros bachilleres se coloquen en el nivel de los países del primer mundo, pero algún avance habrá porque todo lo que se haga bien en educación se refleja en mejoría de la preparación.
Qué gusto que nuestra preocupación principal sea mejorar los índices educativos, avanzar en la calidad de la enseñanza y no, como en otras partes, contener la violencia y la delincuencia sin freno.
sglevet [arroba] gmail [dot] com
Twitter: @sglevet
No es por presumir, pero yo nací en Misantla. Hace tantos años, que muchos me consideran una persona madura, aunque no tantos como para que ya pueda tener credencial del Inapam, con todas las ventajas que conlleva. Ya llegará ese día…
Como en mi época de estudiante no existían los ninis ni los papás barcos, tuve que prepararme y elegí por fortuna la Facultad de Letras en la Universidad Veracruzana (1974-1978), que me permitió además ser becario del Centro de Investigaciones Lingüístico-Literarias, al abrigo de dos enormes amigos, el maestro Jorge Ruffinelli, en primer lugar, y el doctor Renato Prada Oropeza, en donde aprendí todo lo que sé del lenguaje y la literatura.
Tal vez por eso gané en 1980, el Premio Nacional de Ensayo INBA-Fonapas.
Yo no sé si por suerte o destino, me ha tocado participar en la fundación de muchas publicaciones, como las xalapeñas Texto Crítico, Semiosis y el semanario Punto y Aparte, del cual fui jefe de redacción y coordinador general (1978-1984), gracias a los desvelos de Froylán Flores Cancela, quien se empeñó en hacer de mí un periodista de bien. Él sabra decir si lo ha logrado.
Fundé y dirigí el periódico El Sol Veracruzano de la OEM (1985-1988) y la revista Línea (1988-1992), y participé en la fundación del semanario Formato 7 de mi amigo entrañable Manuel Rossete (2006-2007).
Por razones que no vienen al caso, me fui a vivir a Aguascalientes, y fui Coordinador Editorial de la campaña a Gobernador del candidato del PRI, Otto Granados Roldán (1992); Director de Información y Difusión del Instituto de Educación de Aguascalientes (1992-1998), y Asesor del gobernador Felipe González González (2000-2004).
Allá también fundé y dirigí las revistas El cuaderno de los maestros de Aguascalientes y Cuadernos del cambio, y tuve la suerte de coordinar la edición de más de cien títulos, dentro del importante programa editorial del Instituto de Educación de Aguascalientes, que obtuvo reconocimiento nacional e internacional.
He escrito algunos libros: Letras y opiniones (entrevistas con autores y críticos literarios), Aguascalientes. Historia y geografía, La Maestranza de Víctor Zamarripa Alférez, El Himno a Veracruz y Anti Manual de Periodismo.
Actualmente, soy Subdirector General del diario Milenio El Portal.



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