Gracias a la vertiginosa dinámica de la presentación mediática de la noticia, el affaire de la maleta con 25 millones de pesos con incierto origen y destino, incautados por la PGR a dos empleados del desgobierno de Veracruz, dejó de ser motivo de interés para la audiencia nacional… hasta que: la diputación federal veracruzana en San Lázaro exigiera al gobierno de Calderón la devolución de la maleta. Reviviéndose el escándalo, como si de manera premeditada existiera el interés de poner al Sr. Dr. Javier Duarte en el centro del cuadrilátero.
Estrategia gubernamental o mala leche, vaya usted a saber, estimado lector. Lo cierto es que no sólo se privilegia el escándalo ante la ausencia de logros relevantes del gobernador, sino que se exhibe el papel que la representación popular veracruzana en la Cámara baja juega: ser tapadera de la ineficiencia, opacidad, corrupción e impunidad del desempeño de la actual administración pública de Veracruz.
Como “daño colateral”, tocó al charro sindical magisterial, diputado Juan Nicolás Calleja, pronunciar el acuerdo adoptado por la bancada priísta veracruzana, para así confirmar, por si hubiera duda, el distanciamiento del gobernador de Veracruz con Elba Esther Gordillo más no con los mentores de la Secc. 32 del SNTE. Involucrándose al magisterio como solapador de la fallida opereta del dinero incautado.
Un distinguido periodista dice que se “politizó” el tema de los 25 millones. Yo diría que además se partidizó, y así se interpreta, en el momento en que la diputación priísta salió a dar la cara ante la demanda interpuesta por el senador Bueno Torio. Dándosele al affaire el tinte propagandístico electorero que amerita la ocasión. Nada nuevo en Veracruz, todo se politiza y todo se partidiza, mientras el flagelo de la corrupción tras las cortinas de humo, sigue sentando sus reales en toda la entidad.
El argumento para exigir la devolución: “Es dinero de los veracruzanos”. Eso ni duda cabe, el erario público que administra el gobierno se alimenta de recursos cedidos por los contribuyentes. Razón de más para que los diputados priístas antes que exigirle al gobierno federal la mentada devolución, fueran los primeros en exigir que la administración del dinero de los veracruzanos sea apegada a derecho, transparente, eficiente y eficaz. Pidiéndole cuentas claras al titular del ejecutivo veracruzano, entre otras muchas cosas, sobre origen, destino y traslado irregular de de 25 millones de pesos.
Cuentas que de acuerdo a la información oficial difundida, entre medias verdades y medias mentiras, el cantinflesco discurso no ha dejado satisfecho a los contribuyentes.
Sea cual fuere el interés de los diputados priístas por revivir el entuerto duartista, para la opinión pública no queda duda. El gobierno de Veracruz incurrió en falta, fabricó un chivo expiatorio y nunca justificó a carta cabal el destino de la maletita. El PRI no podrá borrar del imaginario popular tal desliz de un gobernador que en sus filas milita.
Esto último grave, inserto en un proceso electoral en el que se espera que el voto veracruzano favorezca al candidato presidencial del tricolor, así como a los aspirantes priístas a un lugar de privilegio en el Congreso de la Unión. Claro, grave sería si el primer priísta de Veracruz tuviera realmente interés en el triunfo electoral de su partido, lo cual un rumor creciente pone en duda.
Hojas que se lleva el viento
Rafael Árias, escudándose en su carácter de “académico de la UV”, se olvidó del anodino papel que jugara en la administración de Fidel Herrera Beltrán como Coordinador del Copladever y, sin más, sale a responsabilizar al secretario de desarrollo social Marcelo Montiel, de un equívoco diseño de las políticas públicas del actual gobierno en el combate a la pobreza. Esto a sabiendas de que el ex alcalde de Coatzacoalcos es sólo un empleado del gobernador. El docto economista bien se guardo de contextualizar su acusación, así como de decirle al empleado lo que no se atreve a expresarle al patrón y primer responsable del desgobierno veracruzano.
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Como reportero laboró en los diarios, “Tiempo” y “El Imparcial de Xalapa”, del que fuera jefe de redacción. Fundando más tarde el boletín diario de noticias “Correo de la Noche” y la revista “Análisis”, en la capital veracruzana. A invitación de Alfredo V. Bonfil se incorporó a la Confederación Nacional Campesina, participando como delegado del CEN en el Plan Chontalpa, Tabasco. En el sector público federal prestó sus servicios como Sub residente de promoción social de la Comisión del Grijalva en el Plan Balancán-Tenosique; Subdelegado de organización de la SRA en Quintana Roo y Yucatán; Supervisor técnico en el sureste del Fideicomiso de Organización y Capacitación campesina del BANRURAL; Jefe de la Unidad de Supervisión y control de la Delegación de la Secretaría de Programación y Presupuesto en Yucatán; Director de Evaluación Regional en la Subsecretaría de Evaluación de la SPP; Gerente del Banco Nacional Pesquero y Portuario para los estados de Yucatán y Quintana Roo; Delegado federal de Pesca en Quintana Roo; Responsable de promoción de proyectos productivos pesqueros, en la Comisión Intersecretarial para la atención de La Chontalpa y Región Lagunar del Estado de Tabasco. También se desempeñó como Jefe de la Unidad de Supervisión del Comité Promotor de Desarrollo de Yucatán, Director de Fomento Industrial en el gobierno del estado de Yucatán, y como Secretario Estatal de Pesca en el de Quintana Roo. De regreso a Xalapa tras largos años de ausencia, laboró en el área administrativa de la Universidad de Xalapa y como subdirector del semanario “Acrópolis”, propiedad del Rector de esa casa de estudios. Actualmente participa en la dirección de la revista “Análisis Político”. Como articulista sus colaboraciones son publicadas en el los diarios digitales “gobernantes.com”, “observador Ciudadano.com”, “crónicadelpoder.com, así como en diversas expresiones de periodismo alternativo en Internet.



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