Una de las cuestiones que más se le han criticado y cuestionado a la administración de Felipe Calderón Hinojosa, es sin lugar a dudas el haber iniciado la denominada guerra en contra de la delincuencia organizada.
Los cuestionamientos van desde el punto de vista de que inició una batalla sin medir las consecuencias de lo que estaba haciendo, hasta el que se busca favorecer a determinados grupos que operan dentro de este ámbito.
Pero sea cual fuere la verdadera razón del inicio de esta campaña bélica, lo que a la fecha ha mostrado ésta, es lo necesario que era el llevarla a cabo. Pues los primeros resultados que se obtuvieron descubrieron lo penetrado que estaban las instancias gubernamentales federales, estatales y municipales del área de Seguridad Pública por la delincuencia organizada. Así como también las correspondientes a la administración e impartición de justicia.
Situación que además de poner en un verdadero estado de alerta a las demás instancias gubernamentales de los tres niveles de gobierno, también puso de manifiesto ante la población del país lo que venía sucediendo en México en materia de seguridad pública e impartición de justicia, con el peligro que todo esto representa para la seguridad nacional, quiérase o no aceptar.
Así pues tenemos que como ha manifestado el presidente Felipe Calderón Hinojosa en varias ocasiones, el combate a la delincuencia organizada lo debe continuar quien sea el próximo presidente o presidenta del país. Reconociendo también que al llevar a cabo esta batalla se han dado excesos y errores de parte de las fuerzas del orden público, situación que se ha tratado de corregir.
Pero independientemente de lo grave que seguramente han sido estos errores y excesos de parte de quienes luchan por conservar la seguridad y libertad de las instituciones de este país y de sus habitantes, el tema es más que obligado a tratar por parte de los abanderados de cada partido político durante sus campañas.
Sin lugar a dudas es un tema muy espinoso, pues involucra además del peligro que trae implícito, no solamente tener el valor de abordarlo, sino principalmente el poder hacerlo. Y el poder hacerlo implica principalmente el no estar involucrado en el peligroso asunto, en otras palabras, el no tener relaciones con los llamados malosos.
Hasta el momento solamente a nivel de contendientes a la Presidencia de la República se ha abordado el tema. Por lo que toca a los aspirantes al senado no conocemos nada al respecto y en cuanto a los diputados menos. Habrá que esperar a que se hagan oficiales por parte de cada partido sus candidatos, lo que parece en la mayoría de los casos fue a partir de ayer y entonces después de que termine este inexplicable periodo denominado por la autoridad electoral o sea el Instituto Federal Electoral, intercampaña, cuando cada uno de los elegidos de acuerdo a su comportamiento en sus campañas, nos reflejaran cual es su relación con la delincuencia organizada. Hasta el miércoles. opinionmarioj [arroba] live [dot] com [dot] mx


¿Usted qué opina?