-Sangre no, la “miedocracia”.
-Voto diferenciado, la hora del Pacto.
Dos debates ampliamente difundidos y casi noventa días de campaña con el máximo posible de información, publicidad y propaganda directa y a través de medios electrónicos impresos y redes sociales influirán en forma importante; prácticamente determinante en el resultado de la elección del 1º de julio.
Sin embargo; también tendrán influencia en el curso de esa jornada otros factores menos visibles pero de una gran consistencia como orientadores de la conducta electoral de la ciudadanía ese día.
Al respecto quiero dar mi punto de vista, que por supuesto es solo una percepción estrictamente personal, por lo tanto esencialmente controvertible, sustentada en referentes concretos; pero también en apreciaciones básicamente subjetivas.
Creo que, refiriéndome a partidos nacionales, que el PRI tiene en este momento la estructura territorial cuantitativamente más grande y probablemente más concertada y eficiente, también recursos, apoyos materiales y políticos más importantes por su incidencia en la capacidad de movilización y activismo sostenido, en la mayor parte de los estados de la República y con la excepción notoria del Distrito Federal; donde esta condición la tiene el PRD.
Por otra parte el PAN tiene; con efectos en las campañas; por un lado el manejo de los programas sociales que inevitablemente se asocian; aún sin manejo inductivo a la adhesión electoral a ese partido, reforzada por la presencia no formal del Presidente de la República que; creo conserva un liderazgo claro como figura de apertura, demócrata y estadista y simpatías amplias entre un segmento importante del electorado; sobre todo de clase media, urbana y escolarizada.
Su estructura territorial formal, partidaria creo que es la segunda en magnitud del país, después de la del PRI.
El PRD y sus partidos aliados de la izquierda, en ese sentido, tienen la estructura y presencia territoriales más pequeñas, pobres y desarticuladas…..su candidato a la presidencia tras marginarse explícitamente del PRD y para sustituirlo de alguna manera, dice haber creado una estructura alterna, paralela, más grande; llamada Morena que afirma tiene más de 4 millones de miembros y activistas electorales a favor de su candidatura.
De acuerdo con lo anterior y si solo esos factores determinan el resultado de la elección parecería que el PRI tendrá las mayores posibilidades de triunfo, por delante de PAN y PRD; que indiferentemente pudieran ocupar segundo y tercer lugar.
Pero es el caso que no solo influye tamaño material de estructuras y recursos; sino además el perfil, el atractivo político de sus respectivos candidatos y el comportamiento de los electores en función de su propia percepción, derivada fundamentalmente de la información que reciben la interpretación de los acontecimientos políticos de su entorno y su capacidad de visualización político electoral del contexto, circunstancias en que se está efectuando y culminará esta competencia.
Aparentemente el controversial debate del 10 de junio solo tiene efectos superficiales y no modifica de manera importante la popularidad, la intención de voto captada hasta esa fecha por los candidatos si hemos de atenernos a las mediciones a que tenemos acceso por su publicación periódica.
Lo resaltable quizá pudiera ser el comportamiento menos confrontacional, rudo, al habitual del candidato López Obrador, que solo sostuvo, la constante, como dogma de sus números, informaciones y procedimientos privadísimos, inaccesibles conforme a los cuales pretende cambiar al país, salvarlo.
La candidata Josefina Vázquez Mota, creo, optó por una estrategia de agresividad superficial sacando al sol información que resta crédito a sus adversarios y que supuestamente la afirma en un nicho de diferencia que le acuerda un perfil más atractivo, respetable, de honradez y congruencia.
El candidato Peña Nieto, me parece, en esta ocasión se encapsuló en un cubo de hielo, cuadrado, con una participación como mecanizada, robotizada y dejando, ver una posición políticamente correcta, respetuosa, seria; pero sin sustancia densa…..no se paró creo, a ver cosas desde el segundo piso.
El candidato Gabriel Quadri, esta vez, por razones perfectamente comprensibles perdió parte del “glamour” del primer debate de la grata sorpresa de una voz ciudadana ilustrada, fresca, llamando a ruptura de tabúes y a mirar hacia el futuro.
Al final el cubilete duramente sacudido de la confrontación democrática lo transmutó de ciudadano a “político” con esa talla y expuesto a los golpes y desgaste de quienes juegan este juego, con estas reglas.
Tomando como referencia lo anterior, gramo por gramo pareciera no haber un sobrerrelieve de alguno de los cuatro que justificara variaciones sustanciales en la simpatía electoral y de allí…….probablemente resultaría que las mediciones posteriores no varíen mucho.
Hay también otras cuestiones que van a la motivación profunda del elector y de su conducta el 1º de julio, más allá del voto ideológico que es chico, del voto pragmático, útil, que se da, del voto inducido y comprado que aparece lamentablemente y pesa en nuestra realidad, terca, resistente a versiones de ficción.
Siguiendo lo anterior quiero plantear sin caer en un análisis “de causa”; sino en una descripción lo más objetiva, sincera posible, un breve catálogo de cosas en las que, supongo, muchos, quizá millones coincidimos esperamos de todos los candidatos:
Estar de acuerdo en el enfrentamiento de ideas y temperamentos aunque sea fuerte, con las asperezas producto de la emoción viva y el convencimiento auténtico.
Estar en desacuerdo con la discusión ofensiva, verbalmente violenta y conceptualmente mentirosa…….el que ofende y miente deliberadamente sin respeto a la información e inteligencia de los electores que escuchan, es, en principio despreciable políticamente y no merece; ni obtiene apoyo electoral.
Estar de acuerdo con las propuestas razonadas y fundadas en premisas y datos comprobables planteados con la claridad y sencillez que las haga comprensibles para la mayor parte de los electores que no sean especialistas o del “círculo rojo”.
Estar en desacuerdo con los planteamientos fantasiosos; asentados en demagogia y desmesura que fuera de su sonoridad retórica no tengan viabilidad; ni conexión con la verdad; con la realidad.
Estar de acuerdo en hacer lo necesario para diferenciar perfiles, valores, programas.
Estar en desacuerdo en el mínimo asomo de maniqueísmo que es per-se la negación de la inteligencia, en política; de la pluralidad, la realidad y del reconocimiento de la alteridad, valores esenciales del individuo y de la sociedad.
Estar de acuerdo en el activismo político vivo, de pasión partidaria, ruidoso, convocante con reglas y límites frente al derecho de los adversarios.
Estar en desacuerdo con la violencia física tumultuaria, de agresión impune, sistemática al adversario electoral como estrategia básica.
Estar en desacuerdo más aún, a las inducciones de violencia homicida (¿Dónde estás Aburto?).
Estar de acuerdo en la participación, el protagonismo enriquecedor de los jóvenes en general, de los universitarios en particular y de los grupos de universitarios con simpatía partidista explícita.
Estar en desacuerdo con que esa participación juvenil político electoral de cualquier signo se utilice, manipuladamente poniéndolos al frente, en la búsqueda de incidentes violentos que ensucien el proceso con sangre y sean el soporte de impugnaciones de facto fuera de la ley y del marco de la democracia en que pueden y deben resolverse las diferencias.
Estar de acuerdo en que fluya en los medios, en todos, información suficiente, imparcial, atajar a toda costa la “mediocracia” perniciosa para la democracia.
Estar en desacuerdo con la amenaza y violencia selectiva a medios para hacerlos “de causa” o silenciarlos….atajar a toda costa también y con toda energía y efectividad la “miedocracia” más perniciosa para la democracia.
Además pienso que, como lo he manifestado en este espacio antes, las prácticas anacrónicas de campañas políticas; de grandes concentraciones, marchas multitudinarias, de cualquier partido o candidato; sin dedicatoria, conducen; lo más a equívocos de percepción, a autoengaños……¡eramos tantos cada vez, en el mismo lugar en la misma plaza, en la misma calle, que no es posible que ahora no seamos menos en las urnas!.......sí; pero las marchas y grandes mítines con sus decenas o cientos de miles concentran un porcentaje mínimo del universo de casi 80 millones de electores y de probablemente 45 millones de votantes en todo el país el 1º de julio próximo.
Creo también que todos y cada uno de los candidatos (y la candidata) deberán buscar obtener una victoria clara inobjetable con diferencia superior ampliamente al 1% (aproximadamente 470 mil votos) que permitiría conforme a la ley la impugnación, el recuento de votos casilla por casilla con la consiguiente turbulencia.
No creo que, en estas condiciones de certeza institucional, en el caso de que perdiera el candidato de las izquierdas persistiera en repetir la conducta del 2006…..creo también que la disuasión política, la negativa más poderosa provendría precisamente del jefe de gobierno Ebrard y del candidato Mancera, que en ninguna hipótesis permitirían martirizar a la ciudad de México, que por otro lado “no se dejaría”, ni gastarían impunemente los ingentes caudales que liberó Encinas hace 6 años; amén de que allí, pienso, ganarán las izquierdas “de calle” como para enturbiar su triunfo en una jugada inviable, políticamente inútil.
También creo que si ganara el candidato del PRI y los partidos de izquierda quisieran irse a la toma de aeropuertos, carreteras, “zócalos” y oficinas del IFE de los estados de la República, habría un cambio radical en el tratamiento legal y político a esa conducta y a su promotor, porque en ese caso tanto el gobierno federal saliente como el que entraría el 1º de diciembre aplicarían la ley, en ese sentido no es lo mismo hacerle violencia al PAN y a su presidente en 2006 que al PRI y al suyo en 20012.
Por último creo que política e históricamente es el momento del voto diferenciado, en mi opinión :votar candidatos reformistas y demócratas al Congreso, senadores y diputados y candidato o candidata dialogante, concertador a la presidencia…..en un esquema diferente creo de presidente con mayoría absoluta en el Congreso que abra la “presidencia fuerte”, autoritaria o de un presidente sin “su Congreso” e incapacitado para negociar, solo prorrogarían seis años más los vicios que retrasan el desarrollo económico y la democracia en nuestro país.
Termino con el planteamiento reiterado, de que creo que ha llegado ya en cualquier hipótesis de resultado del 1º de julio, el momento del “Pacto”, del primer gran pacto político, de gobernabilidad en México contemporáneo, que debe empezar a armarse por los mejores de todos los partidos a partir del 2 de julio, afinarse desde el 1º de septiembre y llegar lo más consolidado y viable posible al 1º de diciembre.
