Los entretelones de la ruptura
A propósito de la ruptura PRI-Panal y de quién partió la decisión de separarse, escribe Carlos Marín en Milenio: “Lo cierto, sin embargo, es que la iniciativa partió de Nueva Alianza, luego de que el coordinador de la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto, Luis Videgaray, realizó una desastrosa operación política para modificar nombres, cargos y número de entidades federativas en que operaría la extinta alianza. Además de pretender quitar y poner aspirantes a modo de la vieja nomenklatura que peleó con Roberto Madrazo contra la profesora, el ex secretario de Finanzas del Estado de México neceó con la idea de que, en lugar de diez, el Panal fuera su aliado en trece estados. La insensatez de querer aumentar el número de las entidades no prosperó por un motivo simple y diáfano: la alianza fue registrada para sólo diez, y cualquier inconformidad contra los resultados en trece podía prosperar en el IFE o en los tribunales electorales. Entre los madracistas que impulsaron la trampa numérica en que cayeron tanto el dirigente nacional, Pedro Joaquín Coldwell, como Videgaray, se encuentra el vetusto dirigente de una fracción de la burocracia nacional, Joel Ayala, a quien Gordillo arrebató gran parte de la representación sindical. También contribuyeron a la ruptura los senadores Francisco Labastida, Carlos Jiménez Macías y la ex senadora Dulce María Sauri, los tres adictos al voto corporativo, pero muy “críticos” de la profesora…¿Quién gana y quién pierde? Hace seis años, el Panal terminó apoyando a Felipe Calderón y éste ganó la Presidencia por tristes 243 mil 934 votos. ¿Cuántos habrán salido del millón y medio de agremiados (más o menos) que tiene el sindicato de la profesora…?”.

